Había una vez un mono...
Hoy hace 150 años que se reunió en Londres la Linnean Society para atender a una presentación conjunta entre Alfred Russell Wallace y Charles Darwin. Los dos protagonistas estaban ausentes. La correspondencia entre los dos había determinado que era el momento de hacer público la Teoría de la Evolución.Darwin llevaba perfilando su idea desde hacía veinte años, tras su viaje en el Beagle, cuando comprendió que era la selección natural la encargada de hacer aparecer las distintas especies. Tras escribir un ensayo en donde valoraba sus descubrimientos, lo dejó dormir durante años, convencido que no tenía valor ninguno. Cuando Wallace le escribió una carta con su propuesta evolucionista, Darwin se sorprendió de la afinidad de sus ideas. Así, concertaron presentar conjuntamente sus descubrimientos. Los presentes ese primero de julio de 1858 no fueron conscientes de que estaban ante el inicio de una auténtica revolución científica. Sólo la publicación el 24 de noviembre de 1859, de El Origen de la Especies comenzaría esa mutación en la forma de ver el mundo y el origen de la vida.

Hoy en día, tras la aparición de los descubrimientos en genética y los avances en la geología y paleontología, los descubrimientos de Darwin, con los matices propios del desarrollo científico, siguen siendo válidos. Al margen dejo a los evangélicos conservadores americanos que pretenden proscribirla en sus colegios. Al fin y al cabo, como dijo Juan Pablo II: "nuevos conocimientos conducen a no considerar ya la teoría de la evolución como una mera hipótesis".
P.D.: Os dejo aquí este enlace con las obras completas de Darwin (en inglés).













